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BOGOTÁ, COLOMBIA. La noción de que el güirero no es músico, es el resultado de una frase esbozada por una de las figuras más representativas de la dominicanidad: el profesor Juan Bosch Gaviño. Y de eso vamos a hablar en esta entrega, porque no está claro, para la mayoría de personas, si realmente Bosch lo dijo, cuándo, en qué medio, o en qué contexto; y porque, a raíz de esa aseveración se armó tremendo lio.

Pero antes que nada, como muchos de los que leen estas líneas no son dominicanos o caribeños, diremos qué es la güira y quién fue el ilustre personaje que desató la polémica.

La güira es un instrumento metálico de forma cilíndrica. Tiene una superficie de acero inoxidable, llena de agujeros. Junto a un gancho, formado por un agarrador de madera con alambres insertados en forma horizontal, sirve para emitir un sonido que, combinado con el de la tambora, es la base rítmica del merengue, y ahora, también usado en la bachata.

“El güirero no es músico…”, lo que reiteró Juan Bosch en una entrevista
La cultura folclórica musical de la República Dominicana tiene en el Perico Ripiao un fenómeno muy particular, y la güira hace parte imprescindible de él. Este género musical, sin dejar de ser típico, es a la vez un ritmo popular. Es representativo de la región del Cibao, pero atrae a grandes masas de la nación dominicana. Por este motivo, ha sido inevitable su difusión en la radio, su reconocimiento en los principales premios del país y su éxito arrollador, como producto discográfico.

De ahí el impacto que tuvieron las palabras de Juan Bosch, toda una celebridad como escritor y novelista, así como un gran líder político, que llegó a la presidencia de la República Dominicana.

En mi programa “Con Wilfrido” tuve el honor de entrevistar a este coloso de la dominicanidad. Hablamos de todo un poco. Se fue en elogios hacia mí y hacia el arte en general. Eso me hizo sentir orgulloso, pero a la vez nervioso, porque lo que tenía en mi cabeza era una inquietud demasiado riesgosa para el temperamento del profesor Bosch, un hombre con el carácter y la determinación de levantarse e irse, en medio del programa, si algo lo incomodaba. Por tanto, mi reto era saber por cuál brecha me metía para preguntarle si era un rumor o una verdad que él había dicho que “el güirero no es músico”. Y si era cierto, en qué basaba esa afirmación.

Estaba dudoso. Recuerdo que todo el mundo me dijo después, en la calle, que yo sudaba antes de hacerle esa espinosa pregunta, por tratarse de una expresión que se convirtió en burla, en chiste. En fin, era una pelota caliente para mí y se la lancé.

“El güirero no es músico…”, lo que reiteró Juan Bosch en una entrevista
A continuación un breve resumen de lo que pasó:

Lo primero que le dije, para ir preparando el ambiente, fue que hablaríamos de música, política y bueno… también de otros “tópicos”, que tuviesen que ver con estos dos temas. Y con eso comencé a sembrar el camino, para llegar a la pregunta que tantos dolores de cabeza me podría causar. Me estaba poniendo la soga al cuello y no tenía idea de cómo iba a terminar la cosa. Luego, el profesor Bosch, sin sospechar lo que venía y con toda la grandeza de un intelectual de su envergadura, tuvo el inolvidable detalle de compartir conmigo, y con el público, un artículo que no conocía. Fue un tremendo descubrimiento para mí. En ese escrito, elogiaba mi trabajo como músico ¡Qué gran sorpresa la que me dio el profesor Bosch con ese regalo! Una vez terminó de leerlo, le agradecí. Me armé de valor.

Sabiendo que ya había la confianza suficiente, así como una mutua y respetuosa admiración, me atreví. Le dije:

-Para nosotros, los músicos, se ha convertido prácticamente en un refrán, una expresión que usted dijo por televisión sobre la güira. Usted hacía alusión sobre que el güirero no era exactamente un músico.

En ese momento fui muy cuidadoso. Me la estaba jugando toda. Así que, despreocupadamente continué diciéndole:

-No recuerdo exactamente cuál era la expresión. A mí me gustaría que usted nos recuerde, Refrésquenos la memoria, ¿cuál fue la expresión? ¿En que se basó? ¿Cómo nos lo puede explicar en estos momentos?

El disparo estaba hecho. Cualquier cosa podía pasar. Juan Bosch se podía levantar y dejarme con la pregunta hecha. En cambio, lo que sucedió me dejó sin palabras. Me contestó con tanta naturalidad que daba la impresión de que ya se lo esperaba. Y tratándose de un hombre como él, es posible que así fuera.

-El güirero no es músico porque no estudia música. Porque para tocar la güira no se toca sobre notas, sobre cualquiera de las siete notas que tiene el lenguaje musical ¿comprendes? Sin embargo, juega un papel, porque marca el ritmo. Lo mismo le pasa a la tambora, no habría música de ningún género, ni siquiera de la más alta, sino hubiera la tambora que marca el ritmo. Y lo mismo pasa con el güiro. Y lo mismo pasa con las maracas, porque las maracas son una trasformación del güiro, me dijo.

-Usted tiene mucha razón en el papel que juega, le contesté.

Justo ahí, me interrumpió. Hablando como todo un músico, me explicó:

-El papel de la güira es de mantener el ritmo, y si no fuera así el merengue no sería lo que es.

Fue en este punto en el que creí comprender lo que realmente él había querido decir. Así que, decidí echarle una mano, la que tal vez no necesitaba, pero aceptó. Le dije:

-Entonces profesor, lo que usted quiso decir con la frase: “el güirero no es músico”, era refiriéndose específicamente a la música como formación, llevada en cuanto a nomenclatura de los símbolos musicales. Por lo tanto, para tocar una güira no se necesita haber estudiado todo este carácter científico de la música. Aunque, sí hay que reconocer que la güira es un instrumento que juega un gran papel en el merengue.

Una vez que estuvimos hablando en el mismo lenguaje, el profesor Bosch supo concluir aclarando que:

-La güira no la puede tocar cualquiera, porque seguir el ritmo y ¡no solamente seguirlo, sino mantenerlo!, no es fácil si no se tiene un oído musical. Lo que no tiene, la güira es eso, o sea, carece de la música escrita, por lo tanto, el güirero sabe de música pero solo oída y tocada.

Con su consciente y magistral ponencia pudo explicar en qué se basó cuando hizo aquella afirmación. Pude deducir que, en el momento en el que se refirió al tema, sus palabras fueron tomadas fuera de contexto y esto alimentó el malestar de los güireros. Tanto que, cuando Juan Bosch perdió unas elecciones presidenciales, según una anécdota jocosa que contó el periodista dominicano, Joseph Cáceres, en su portal web Meréngala: “esto (la pérdida de las elecciones) se debió a que el ofendido gremio de los güireros no votó por él”.

Con todo lo expuesto podemos deducir que, una frase se vuelve célebre cuando la dice una autoridad, una persona histórica, famosa o importante. Se vuelve un dicho, un refrán, y a veces queda como una sentencia o como algo absurdo. Y es por eso que hemos tomado este artículo para hablar sobre el asunto, puesto que las palabras se toman según de quién vengan.

Ahora los invito a disfrutar la entrevista completa, para que conozcan con detalles las palabras del inolvidable profesor Juan Bosch y juzguen por ustedes mismos sí tiene o no razón.